Frozen: A Musical Invitation, la magia que no termina de cuajar en Disneyland Paris

Prometía ser un homenaje inmersivo al mundo de Arendelle, pero muchos visitantes coinciden en que la experiencia no logra el encanto esperado.

Un espectáculo pensado para los fans de Frozen

Inaugurado en noviembre de 2019 en el área de World Premiere Plaza, dentro del Parc Walt Disney StudiosFrozen: A Musical Invitation nació con la intención de ofrecer a los visitantes una experiencia más íntima y participativa dentro del universo de Frozen.

El show se desarrolla en varias salas consecutivas, donde el público acompaña a los personajes en distintos escenarios: primero en el granero de Kristoff y Sven, y luego en el salón de hielo de Elsa. En cada espacio se combinan efectos de iluminación, música en directo y proyecciones digitales, con el objetivo de transportar a los espectadores hasta Arendelle.

La idea sobre el papel es atractiva: un formato interactivo y familiar, con transiciones fluidas y la oportunidad de ver de cerca a Anna, Elsa, Olaf y Kristoff.

Entre canciones y cambios de escenario

Durante el espectáculo, los visitantes pueden cantar junto a Anna el famoso Do You Want to Build a Snowman? o unirse a Elsa en la interpretación de Let It Go, sin duda el momento más esperado.

Sin embargo, la experiencia está condicionada por los constantes cambios de sala, algo que, aunque pretende dinamismo, rompe el ritmo del espectáculo y genera cierta confusión, especialmente entre los visitantes más jóvenes.

Cada grupo pasa por las distintas salas en turnos programados, lo que hace que la sensación de continuidad narrativa se diluya. A nivel técnico, las proyecciones y el diseño de iluminación son correctos, pero el espacio limitado impide que la puesta en escena alcance la espectacularidad de otros shows del resort.

La recepción del público

En general, las opiniones de los visitantes son mixtas. Mientras que las familias con niños pequeños suelen disfrutar del formato cercano y del contacto con los personajes, los fans habituales del parque —acostumbrados a producciones de gran escala como Mickey and the Magician o The Lion King: Rhythms of the Pride Lands— consideran que Frozen: A Musical Invitation no está a la altura de la calidad habitual de Disneyland Paris.

Las principales críticas apuntan a la organización de las colas, el sistema de acceso por turnos y la escasa duración del espectáculo, que deja al público con la sensación de que falta algo.

Opinión personal

En mi opinión, Frozen: A Musical Invitation es uno de los espectáculos más flojos del parque. La idea de pasar por diferentes salas podría funcionar si la transición fuera más fluida, pero aquí se siente forzada y confusa.

Otro punto negativo es que no hay garantía de mantener un buen sitio pese a haber esperado mucho tiempo en la fila: en cada cambio de sala se pierde la posición y, con ella, parte de la experiencia.

Visualmente, el show tiene momentos agradables, pero en conjunto no deja un buen sabor de boca. Es una propuesta con buenas intenciones, pero mal ejecutada.


Personalmente, no lo recomendaría, sobre todo si se busca un espectáculo impactante o de gran formato. Hay opciones mucho mejores dentro del parque que transmiten la magia Disney de una forma más convincente.

Un intento que no alcanza el nivel esperado

Frozen: A Musical Invitation tenía todos los ingredientes para triunfar, una franquicia popular, música icónica y un formato inmersivo, pero la ejecución no consigue el resultado esperado.

Aunque puede ser una experiencia entretenida para los más pequeños, no logra emocionar ni sorprender como otros espectáculos del resort.

Un recordatorio de que, incluso en Disney, no toda la magia brilla igual.


Todas las imágenes son de Google Imágenes.

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